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miércoles 18 de septiembre de 2019
Publicado en CULTURA

Manos de Lumbre, ficción entre lo desconocido y lo aterrador

Sábado, 17 Agosto 2019 10:53 Escrito por 

Contar historias es lo suyo, historias breves; potentes, dicen unos, fantasiosas, subrayan otros; lo cierto es que las tramas de Alberto Chimal saben atrapar a los lectores con su ritmo vertiginoso, sus toques fantásticos y esa habilidad para crear personajes, quizá bizarros, pero que encajan muy bien con esa necesidad suya de mostrar que la belleza puede ser terrible en un mundo donde lo desconocido y lo aterrador coexisten y alternan.

En esta ocasión ha publicado Manos de lumbre, seis historias perturbadoras que se asoman desde diversos ángulos a la naturaleza humana, exhibiendo el lado oscuro, a veces de los protagonistas, a veces de las circunstancias en las que los conocerá el lector.

Un escritor plagiario defiende a capa y espada lo indefendible en Los leones del norte, una historia que se desarrolla a manera de thriller y que capta de principio a fin la atención de los lectores, ávidos de un desenlace, no necesariamente moral; mientras que Una historia de éxito habla de ignorancia, pero también de la manipulación que favorece y de lo crudo que puede ser actuar sin medir las consecuencias de nuestras decisiones, sobre todo, si éstas tienen que ver con los otros.

Marina, en cambio es una historia donde se asoma lo sobrenatural y lo que parece una simple aventura adolescente acabará cambiando de rumbo para sorpresa del lector. La ficción se apodera de La segunda Celeste, una visión futurista-fantástica del más allá en tiempos de constante evolución tecnológica, que pone sobre la mesa la interrogante de si queremos seguir vivos a cualquier costo y si estamos preparados para una vida (diferente) después de la muerte.

En Final feliz, Alberto Chimal desarrolla de manera sutil una fantasía homosexual que cierra con el éxtasis de no haber sido explícita.

Cierra el volumen Voy hacia el cielo, una historia cuyos protagonistas forman un triángulo que va del presente al pasado, donde el vértice principal es un tío abducido por extraterrestres en los años 70, que contagia de su paranoia a una hermana y a su sobrina, que han de hacerse cargo de él debido a la extraña vida que éste tiene después de su traumática desaparición inicial.

En todos los relatos, Alberto Chimal (1970) confirma su destreza en el desarrollo de la narración breve, su dominio en el manejo de recursos y el oficio que le ha dado la publicación de una docena de libros de cuentos, a los que se suman dos novelas y una Antología personal de su obra.
Finalista del Premio Rómulo Gallegos 2012 por La torre y el jardín, el oriundo de Toluca, Estado de México comparte, así, un infierno habitado por los más sui géneris personajes que le permiten a su literatura seguir experimentando límites y, quizá, reinventarse con cada nuevo reto de escritura.

Chimal, quien ha ganado premios como el Nacional de Cuento por Estos son los días (2004) y el Colima, por Manda fuego (2013), ha llegado a ser considerado excéntrico por alejarse de los temas habituales, pero a su favor tiene la facilidad con la que entrelaza hechos extraordinarios con la cotidianeidad del día a día.