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jueves 17 de octubre de 2019
Publicado en EDOMÉX

El dulce arte de azucarar la muerte

Miércoles, 09 Octubre 2019 16:49 Escrito por  Fernanda García

Llegó octubre y, con él, los colores y sabores del otoño que visten a la muerte como sólo los mexicanos sabemos: con dulces estrofas que arman una calaverita, cítricos y azúcar que le dan forma blanca y deliciosa.

Ponemos altares llenos de hortalizas y frutas cristalizadas, de flores —en especial cempasúchil—, con incienso para recordarle a los seres que ya migraron a otro plano el camino de regreso a nuestros momentos de convivencia.

Es por ello que Jorge Sánchez, doctor de día y alfeñiquero de noche, desde mayo convierte su casa en un lugar mágico en el que el azúcar, el trabajo en equipo y el amor por las tradiciones perduran.

“Estás tradiciones vienen de mi abuelo. De mi abuelo, pasaron a mi papá y a mis tíos. Y de mi papá a mí y mis hermanos. Nos gustó la tradición de elaboración todo este tipo de arte. Entonces, nos acostumbramos a que todo esto se tiene que hacer cuando hay calor, es decir, en el mes de mayo, junio, julio, porque la humedad para nosotros es el enemigo número uno”.

La preparación no es fácil, se requiere de talento, paciencia y fuerza para levantar los moldes y hacer el vaciado. Sobre todo, reconoció el artesano, se necesita amor, amor por las costumbres, por las festividades que nos destacan como mexicanos.

Además de las también llamadas “calaveritas de azúcar”, Jorge prepara en su hogar chongos zamoranos, dulce de calabaza, camote, pepita, mandarina y también dulces de apio, nopal y betabel. Todos estos dulces de fruta son característicos de las ofrendas y son buscados con recelo por todo el público, principalmente en el extranjero.

“Esa fue una inquietud que tuve. Dije, bueno, por un lado los alivio y por otro los enfermo. Entonces, quiero hacer un equilibrio entre los dos puntos para que yo me me sienta tranquilo. No los voy a matar por exceso de azúcar en la sangre. Entonces, vamos a disminuirle. Pero tampoco quería impedir que cada uno de nosotros disfrute un pedacito de azúcar. El punto es que sea algo un poquito más digerible para nuestro organismo”.

De la mano de su esposa María Eugenia, don Jorge se asegura de que el dulce con sabor a muerte corra por las venas de nuevas generaciones de su familia para que cada vez más paladares mexiquenses y extranjeros disfruten de esta tradición milenaria. Don Jorge y su familia se instalan cada año en los puestos 1 y 84 de la Feria del Alfeñique.  Todos los años del 4 de octubre y hasta el 3 de noviembre esta Feria y Festival revive el sincretismo y el misticismo de nuestras celebraciones y rinde culto, muy a la mexicana, a la huesuda y a los que ya se llevó.