Tres Pm

jueves 17 de octubre de 2019
Publicado en BESTIARIO

Hoy en Bestiario

Martes, 13 Agosto 2019 17:05 Escrito por 
  • El nombre de Rosario Robles es el culpable de que varios personajes de la política mexicana -sin descartar a los mexiquenses- sientan pasos en la azotea. Un negocio que parecía seguro en un clima de impunidad y corrupción fue develado por periodistas en el reportaje “La Estafa Maestra”, y hoy rinde sus primeros frutos, seguramente más y más nombres continuarán sonando dentro de la investigación. Solo queda esperar que a todos los que se prestaron a este desvío de recursos, se les finquen responsabilidades. 

 

  • En la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México prácticamente cancelaron todas las citas y encuentros del ombudsman mexiquense, Jorge Olvera, tras el avance en las indagatorias con relación a “La Estafa Maestra”. A nadie se le olvida que fue durante el rectorado del doctor Olvera García cuando la Sedesol y la UAEM firmaron sendos convenios de colaboración, que hoy son la base para la indagatoria del mega fraude o presunto desvío de la pasada administración.

 

  • Ya salió el peine. No era gratuito que desde el 23 de julio pasado el Gobierno del Estado de México comenzó a presumir la excelente calificación crediticia que le dio Standard and Poor´s. Sin proporcionar mayores detalles, ya solicitó a la Legislatura contratar “uno o varios financiamientos” de los que no especifica cantidad, sino sólo señala como requisito no rebasar las disposiciones jurídicas para ello. Al Estado de México no le basta contar con el presupuesto más importante de entre las entidades federativas del país –por casi 300 mil millones de pesos-, ni las deudas ya contratadas, hasta ahora con pretexto del sismo y de los dos ejercicios fiscales de Alfredo del Mazo, ni el permiso para reestructurar la deuda por 43 mil millones. Como moneda de cambio, presentó una propuesta muy parecida para los ayuntamientos. Históricamente, las deudas no han traído beneficios perceptibles para la población; son sólo entradas extras de recursos públicos que al final no se sabe, bien a bien, dónde se quedan.