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Publicado en OPINIÓN

De la cúpula, para la cúpula

Lunes, 16 Noviembre 2020 00:01 Escrito por  Pedro Chuayffet

Es difícil pensar en la dura situación de nuestro país, en las décadas de estancamiento y en los nulos resultados en el combate a la pobreza, la corrupción y las más apremiantes desigualdades.

Al actual gobierno y, sobre todo, a los mexicanos les beneficiaría un contrapeso que fortalezca a la democracia, proponga rutas alternativas y señale con legitimidad los errores de estos meses. Resulta impensable que la representación de los anhelos de la mayoría provenga de las cúpulas que durante décadas hicieron lo mínimo, o nada, por generar oportunidades para los 50 millones de mexicanos marginados; además de callarse ante quienes utilizaron las instituciones para beneficio particular. La élites empresariales y políticas que hoy se juntan, se han desenvuelto lejos de la realidad social de la nación, y muy cerca de quienes perpetraron acciones profundamente dañinas para el pueblo de México. Los mexicanos merecen una representación política que genuinamente busque el bienestar social, dejando fuera a las coaliciones de oligarcas capaces de erosionar los estatutos de sus correligionarios para acumular poder.

El mensaje fue claro en 2018, la gente votó por quienes desarrollaban en su narrativa un discurso en contra de la política tradicional. La mayoría de los mexicanos eligió una opción que prometía acabar con un sistema que brindaba pocos resultados para la gente. La obligación moral de los partidos rechazados era reformarse para empezar a actuar en favor del pueblo, y por fin comprender la política como una ruta para generar igualdad, no para beneficiar a la clase dirigente. Sin embargo, no escogieron la ruta de la rectificación y el cambio interno; protegieron a sus actores señalados y siguieron simulando para encubrir acciones cuestionables.

En momentos sensibles para los mexicanos, después de una pandemia que vulneró a millones de familias, sacaron su lado más voraz para lucrar con la necesidad y la desesperación de nuestros compatriotas. A pesar de las múltiples equivocaciones del Gobierno federal, las cúpulas políticas no han podido contrapesar en favor de la gente al carecer de respaldo popular. Por no erigirse en legítimos representantes del sentir de los mexicanos, deben aliarse con sectores de la iniciativa privada que no representan al pueblo de México. Una alianza ambiciosa se gesta para acumular más poder, pues prefieren dividirlo que no tenerlo. Lo ético sería empezar a trabajar genuinamente por la gente.

Es evidente que, sin cambios verdaderos en sus entrañas y formas de vivir el servicio público, quienes hoy se juntan lo hacen para buscar el poder y no el bienestar de tantos millones sin oportunidades para salir adelante debido al mal ejercicio de la política. Este tipo de alianzas no le hacen bien a México, pues apuestan por deformaciones oligárquicas y la conformación de una plutocracia. Se necesitan alternativas populares que no busquen el interés de las élites; nuestro país merece la búsqueda del bienestar social desde trincheras que tomen en cuenta a la mayoría con congruencia, patriotismo, vocación, sobriedad, ideales y proyectos. Hacen falta opciones para los mexicanos, pero hoy por hoy, no existen aquellas genuinamente interesadas en construir un contexto para la igualdad.

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