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Publicado en OPINIÓN

Días de furia

Martes, 09 Marzo 2021 09:52 Escrito por 

Juzgar lo ocurrido este 8M, la violencia vivida en las calles mexiquenses y de la Ciudad de México, es un debate estéril debido a la radicalización del movimiento feminista en el país, sin embargo, se debe reconocer que la violencia, el acoso callejero, los feminicidios, las lesiones que sufren las mujeres continúan en aumento sin que las autoridades tomen acciones determinantes para terminar de raíz con esta problemática.

A nadie le gustan las paredes pintadas, los monumentos vandalizados o las puertas quemadas, pero el asesinato de mujeres, las violaciones y el acoso que sufren las mujeres en las calles mexiquenses tampoco es la mejor postal que puede tener la sociedad.

Es cierto que por su concepción cultural, el machismo y la violencia contra la mujer es especialmente de combatir por decreto y muy por el contrario es una problemática que debe comenzar a combatirse con educación y un cambio social en el seno de las familias.

Lo que también es cierto es que año con año se destinan millones de recursos para que los gobiernos de las distintas índoles creen estrategias para combatir este flagelo, pero en el camino mucho de ese recurso se pierde o se desvía debido a la corrupción o las malas prácticas que permanecen en los gobiernos, de tal forma que los millones de pesos destinados para estos temas se desvanecen sin concretar su finalidad.

Nada de esto justifica la violencia social, las agresiones a la propiedad privada o violentar derechos de terceros, sin embargo, el 8M se ha convertido en un escape social de un grupo de personas que ideológicamente están hartas de la sociedad en la que están viviendo.

Lamentablemente las posturas ante este tipo de acciones se radicalizan de facto y el debate se anida en lo superficial de reparar las cosas rotas, los monumentos, las paredes y termina por no profundizar en las verdaderas causas que generan la violencia machista y feminicida, convirtiendo este problema en un círculo vicioso.

Las leyes promulgadas por legisladores, los decretos presidenciales y estatales, las acciones municipales de sancionar el acoso callejero, no servirán de nada si los ciudadanos deciden romper las leyes, situación común en este país, por lo que la verdadera solución se encuentra en los hogares mexiquenses y en un cambio cultural que permita la igualdad entre hombres y mujeres. Mientras tanto las paredes continuarán siendo pintadas, pero lo más doloroso es que las mujeres también seguirán siendo violentadas.