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Publicado en OPINIÓN

El momento histórico para la solidaridad

Domingo, 07 Junio 2020 23:36 Escrito por  Pedro Chuayffet

Estamos atravesando una crisis sanitaria, económica y social de enorme envergadura, sumada a un contexto de profundas desigualdades, al que, desgraciadamente, muchos se habían acostumbrado, pese a lo indignante que resulta el reto diario para la mayor parte de los mexicanos de combatir la pobreza. Enfrentamos como sociedad enormes dificultades que, inevitablemente, nos llevan a replantearnos el rol de cada ciudadano en la conformación de nuestro país, pues habremos de afrontar esta coyuntura con la responsabilidad de reflexionar para convertirnos en un pueblo más solidario, capaz de pensar como colectividad, conjuntando esfuerzos para salir adelante. Los problemas que tiene hoy la humanidad sólo pueden ser sorteados con un impulso colectivo, acabando con la idea individualista en la que cada uno actúa conforme a sus propios intereses.

El Estado, al ser financiado por la ciudadanía y estar obligado a representar sus intereses, debe asumir el liderazgo en la conformación de una sociedad más consciente y unida. La crisis reclama autoridades responsables que funjan como ejemplo y orienten las acciones para vencer los problemas sanitarios y económicos. El gobierno debe ser solidario con su pueblo, ampliando los apoyos sociales, ofreciendo a los empleadores exenciones fiscales hasta que reanuden su producción, y garantizando el acceso a suficiente infraestructura de salud. Sobre todo, funcionarios y figuras políticas tienen que ser más empáticos y dejar de percibir estos tiempos sensibles como una oportunidad para promocionarse, promoverse y posicionarse. Los mexicanos necesitan de los recursos y el poder de la vida pública, pero resulta inaceptable ese oportunismo inhibidor de cualquier vestigio ético y con capacidad para lucrar con las carencias de los más rezagados.

Empresarios y líderes del sector privado deben crecer de igual manera y ser más solidarios. Al estar al frente de la generación de empleos y habiendo acumulado más recursos, tienen una responsabilidad mayor hacia su entorno y su comunidad. Desgraciadamente, por circunstancias ajenas a nosotros, la economía se paralizó y todos vamos a tener pérdidas materiales. Sin embargo, aquellos con mayor relevancia en la IP deben afrontar la situación con mucho compromiso y a la altura de su deber, protegiendo a los obreros más expuestos a situaciones frágiles o adversas. Hay propietarios que perderán un 10%, 15% o 20% de sus patrimonios, pero sin su solidaridad, sus trabajadores perderán el empleo, la totalidad de los recursos y lo mínimo material indispensable para llevar una vida digna.

Todas y todos los mexicanos estamos expuestos ante la pandemia global, y las medidas de prevención son vitales para no colapsar el sistema de salud y salvarle la vida a los más vulnerables. Evitar ambos resultados depende también de nuestra solidaridad y capacidad de respetar las recomendaciones, iniciando por el confinamiento para todos aquellos cuya situación económica y laboral se los permita. Mundialmente, millones han enfrentado los retos psicológicos y físicos que implican permanecer en el encierro, y aquellas sociedades capaces de cumplir con este esfuerzo están encaminadas hacia una recuperación más pronta y mejor reincorporación a sus actividades. Una vez más estamos obligados a acabar con el individualismo crónico utilizado convenientemente por muchos mexicanos en el día a día, y en los temas de mayor importancia. El cansancio, el aburrimiento, el estrés y cualquier sensación particular dista de ser motivo suficiente para salir de casa, cuando ello implica la fatalidad para los más expuestos. Luchemos en conjunto y permanezcamos unidos para salir de la pandemia sin arriesgar innecesariamente millones de vidas. La solidaridad es crucial para salir adelante, no podremos vencer pronto si no estamos conscientes de la labor individual en este gran esfuerzo de la humanidad.

Estamos ante grandes obstáculos y vamos a vencer; la rapidez dependerá de la velocidad con la que todos los mexicanos comprendamos nuestro rol y la importancia de la solidaridad para abandonar de una vez y para siempre ese individualismo que ha hecho enormes otros problemas, con los que convivimos sistemáticamente y sin indignación. Luchando en unidad y procurando el desarrollo de todos, gobierno, iniciativa privada y ciudadanía serán parte de la solución a la crisis, y habrán de adoptar nuevos principios y guías morales para mejorar este país. Desde hace mucho debimos entender lo que hoy estamos obligados a cambiar: todos los problemas de nuestra nación se resuelven con solidaridad y unidad.