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Publicado en OPINIÓN

Electoreros sin ideales

Lunes, 26 Octubre 2020 00:01 Escrito por  Pedro Chuayffet

La política debe ser el ejercicio del poder para servir a las mayorías, la lucha constante para garantizar la igualdad de oportunidades, justicia y libertad. El servicio público no puede alcanzar estas metas sin ideales ni principios. Si el único objetivo es ganar elecciones para conseguir poder, los partidos serán capaces de aliarse con quien sea y valerse de cualquier corruptela con tal de conseguir más votos. Esa tendencia ambiciosa ha corrompido la democracia mexicana y ha hecho que lo público sea utilizado para servir los intereses de las cúpulas, dejando a las mayorías sin la posibilidad de contar con instituciones que vean por su bienestar.

Cada día que pasa, y conforme se acercan las elecciones de 2021, comienzan a mostrar el cobre distintos partidos y figuras que en su desarrollo cotidiano ignoran a las mayorías marginadas, pero que a unos meses de la cita en las urnas, deciden lucrar con los más vulnerables entregando dádivas para tomarse fotos y promover su falsedad. El vacío ideológico es absoluto, sobran los actores obteniendo sus candidaturas con pactos cupulares, inversiones absurdas en promoción mediática, haciendo lo mismo de siempre, pero vendiéndose como diferentes y lucrando con la necesidad de la gente. Es insostenible este sistema hueco, que no toma en cuenta a la ciudadanía y es completamente guiado por las ansias de acumular para beneficios particulares.

Los partidos políticos mexicanos se conducen, especialmente a nivel local, por ambiciones electoreras sin ningún vestigio de principios, ética o moral. Son capaces de venderle una candidatura al peor de los bribones mientras tenga el dinero o las relaciones para corromper al electorado. Condenan perpetuamente a la ciudadanía a ser gobernada por incompetentes y corruptos, como consecuencia de su desmedida ambición de acumular poder político y económico. No tienen consciencia ni principios, y poco les importa que repetir cada tres años sus peores mañas signifique mantener a millones en la pobreza, sin oportunidades educativas, empleos de calidad, seguridad social, seguridad pública o un buen sistema de salud.

Los institutos políticos mexicanos son especialistas en manipular el poder y los cargos, pero no tienen una mínima idea (ni intención) de cómo combatir las grandes desigualdades que condenan a la mayoría a desarrollarse en las peores condiciones. México debe despertar para reformar completamente la política y conseguir que la vida pública se dedique al servicio del pueblo y a la búsqueda de su bienestar. Es forzoso depurar la vida pública y establecer mecanismos de cribado capaces de impedir la llegada de improvisados con el dinero suficiente para comprar espacios de participación.