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Publicado en OPINIÓN

Irresponsabilidad social

Martes, 27 Octubre 2020 00:01 Escrito por  Francisco Paredes

No parece haber forma de controlar a la población ante la aceleración de los contagios de COVID-19 en el Estado de México, mucho menos de crear consciencia acerca de la peligrosidad de esta enfermedad, la más virulenta y mortal registrada en la historia moderna.

Pese a las medidas tomadas por el Ayuntamiento de Toluca, el fin de semana pasado, la Feria del Alfeñique estuvo saturada de personas; no hubo sana distancia y en la mayoría de los casos, el uso del cubrebocas fue inapropiado y poco efectivo. Sin embargo, más allá de cuestionar la determinación de las autoridades sobre la realización de eventos cuando se mantiene un riesgo epidémico alto por esta nueva enfermedad, habríamos de cuestionarnos acerca de nuestra consciencia social, ya que no hay autoridad capaz de controlar a la población para evitar este tipo de aglomeraciones.

El problema de los contagios de COVID-19 es la falta de implementación de las medidas preventivas por parte de la población. Ahora es más común que personas acudan a fiestas y reuniones, al bar o al antro, a pesar de tener sospechas de contagio; lo mismo con su presencia en espacios públicos como restaurantes, mercados o centros comerciales.

Esta enfermedad vino a modificar nuestros hábitos sociales, pero sobre todo a enseñarnos lo irresponsables que podemos llegar a ser en la vida social. No se trata del número de personas recuperadas; afortunadamente la gran mayoría pasan por la “gripe” más terrible de sus vidas; sin embargo, son los miembros de grupos vulnerables quienes pagan las consecuencias con sus vidas.

Fue en vano el cierre total de la economía que se mantuvo durante varios meses, aprendimos poco del encierro y lamentablemente parece que se mantendrá la tendencia de permitir el desarrollo económico por encima de la salud de la población. Al final de esta crisis, los muertos se contarán por cientos de miles y los enfermos, por millones, pero lo que no se puede medir es la irresponsabilidad de los ciudadanos ante una emergencia sanitaria.

Un amigo, que es médico, me planteó una pregunta al inicio de esta pandemia: ¿Saldrían a la calle si pudieran ver los virus como película de invasión extraterrestre? Y mi respuesta fue sí, principalmente porque no se tiene una responsabilidad social, familiar ni personal. Como siempre, será hasta que las personas más cercanas y queridas sufran las consecuencias de esta enfermedad, cuando los demás tomen consciencia de lo peligrosa que es.

La crisis sanitaria por COVID-19 está lejos, muy lejos de terminar, y México será uno de los países más afectados; no sólo por las malas políticas públicas emprendidas por todos los niveles de gobierno, sino por la nula voluntad de los ciudadanos por acatar y mantener las medidas sanitarias.