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Publicado en OPINIÓN

La incapacidad del IMSS frente a las incapacidades laborales de los trabajadores por COVID-19

Miércoles, 08 Julio 2020 23:48 Escrito por  ENRIQUE MARTÍNEZ

CASO ESPECÍFICO DE LA CLÍNICA IMSS NO. 230, TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO

Debido a la situación que se vive por la pandemia del nuevo coronavirus, no se pueden correr riesgos ni provocarlos de forma innecesaria. El caso que les comparto tiene que ver con los trabajadores y sus derechos humanos laborales, sobre todo porque debemos exigir que la atención médica a la clase trabajadora sea la adecuada y sensible por parte de los médicos a la hora de brindarla.

Lo que a continuación relato es una experiencia personal vivida en la clínica familiar número 230 del IMSS; una situación que podría experimentar cualquier trabajador por la falta de criterio y sensibilidad del personal médico que nos atiende, o por acciones administrativas del centro médico en cuestión. En estos tiempos de COVID-19, corremos riesgos mayores por culpa de malas tomas de decisiones.

El 16 de junio empecé a advertir síntomas que me hicieron sospechar del contagio de COVID-19, después de haber interactuado con una persona a quien le tengo mucho aprecio. Me hice la prueba en un laboratorio particular, y mientras esperaba los resultados, llamé al teléfono 800 222 26 68 del IMSS, en el que se brinda atención médica, siempre y cuando se sea derechohabiente de la institución, para que, con base en lo relatado, se te considere o no sospechoso de contagio de esta u otra posible enfermedad. La atención a través de este medio suele ser muy eficaz, con una gran sensibilidad por parte de los médicos. En mi caso, efectivamente, fui confirmado como sospechoso de COVID-19; después, el resultado de la prueba dio certeza a la sospecha. Pude sobrellevar los síntomas desde casa; estos duraron una semana. En la siguiente, sólo se manifestaron en un par de días; pero durante la tercera semana se me presentó una molestia en el oído que, al no disminuir, me obligó a acudir a la unidad médica familiar del IMSS correspondiente.

Mi visita a la unidad médica, compañeros trabajadores que tienen derecho a la seguridad social, fue un aprendizaje que deseo que a todos nos sirva. La situación que hoy vivimos por causa del COVID-19 es muy delicada. Los síntomas en quienes nos hemos contagiado pueden disminuir o empeorar; una buena o mala atención médica puede hacer la diferencia. Por eso comparto esta experiencia, toda vez que dicha atención dejó mucho que desear.

No me revisaron el oído porque un joven médico, a pesar de contar con el equipo de protección completo y cumplir el protocolo de sanidad, temía contagiarse. A partir de sus observaciones, consideró que un desinflamatorio sería la solución. Afortunadamente, lo que me recetó tuvo éxito. Pero la pregunta es ¿cómo una persona cuya profesión es la de salvar vidas, puede actuar con titubeos, a pesar de contar con todos los medios y protocolos de protección personal? Esto demuestra una gran falta de profesionalismo. Lo peor no fue eso, sino que la unidad médica es demasiado pequeña; sólo dos consultorios, uno de los cuales es utilizado por los enfermos COVID.

Poco después, la directora de la clínica se acercó al consultorio y al conocer la situación, lo que más le importó no fue mi problema auditivo causado por el virus, sino que se me diera de alta si ya no mostraba algún otro síntoma, ya que habían transcurrido 14 días desde que comenzaron, a lo que hice la observación de que la Secretaría de Salud del Gobierno federal establece que son 21 días y recomienda hacer una prueba para confirmar la usencia del virus en el organismo. La servidora pública argumentó, sin la menor muestra de sensibilidad humana, que el IMSS tiene una normativa y que a ella se apegaba; sin embargo, se notaba dubitativa, por lo que le dijo al médico que, si era necesario, me diera incapacidad.

Lo importante de este caso es que, ante el problema que representa el coronavirus, altamente contagioso, y que a unos afecta más que a otros, provocándoles hasta la muerte, el alta de un trabajador o de cualquier paciente COVID, no puede determinarse con base en la simple observación. Esta debe declararse después de someter al paciente a una prueba de laboratorio que lo confirme como negativo, y sólo podrá efectuarse 14 días después de haber dejado de manifestar síntomas, no cuando empiezan. Si el IMSS carece de la suficiente capacidad para realizar estas pruebas, entonces, mediante seguimiento, dar de alta al paciente cuando hayan transcurrido 28 días continuos sin que presente síntoma alguno. Esto es lo que debemos exigir como trabajadores afiliados al servicio del IMSS, ya sea para nosotros o nuestros familiares. Aún no hay demasiada información sobre el COVID-19; los científicos contraponen sus opiniones al respecto; todavía existe mucha incertidumbre; entonces, ¿por qué arriesgar la vida de un paciente COVID, y de toda la población, dándolo de alta sin la menor certeza de que el virus ya no está en su organismo?

Las acciones de médicos como los de esta clínica del IMSS en Toluca, Estado de México, insensibles y poco profesionales, han provocado que muchas personas que se habían contagiado, recaigan y contagien a otros. Algunos científicos dicen que eso es poco probable, otros, que no se sabe con certeza; por eso se les vuelve a aislar.

Esta denuncia social se hace, ya que ante una situación como la que vivimos por la pandemia, no se puede actuar a la ligera.

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LIC. ENRIQUE MARTÍNEZ ZÁRATE
EGRESADO DE LA UNAM
ASESORÍA GRATUITA EN MATERIA LABORAL Y FAMILIAR POR MEDIO DE WHATSAPP: 5548674692
FACEBOOK: ENRIQUE MARTINEZ ZARATE

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