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Publicado en OPINIÓN

La línea rota

Martes, 18 Febrero 2020 16:01 Escrito por  Francisco Paredes

“La palabra chingar, con todas estas múltiples significaciones, define gran parte de nuestra vida y califica nuestras relaciones con el resto de nuestros amigos y compatriotas. Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o ser chingado...”
Octavio Paz, El laberinto de la Soledad.

Los peligros de la división

¿A quién le conviene la división en México? ¿Qué turbias manos mueven los hilos de la división social en el país?

Es innegable, por donde se mire, el grave problema social que enfrenta México en cuestión de seguridad pública. Estamos hasta la saciedad de información que desmorona toda esperanza de unión pacífica entre los mexicanos. Todos los días hay robos, asaltos, homicidios feminicidios y un largo rosario de delitos que ahogan a la ciudadanía, pero esto parece que se utiliza para la división de las opiniones.

No es Obrador, porque desde antes del mismo Zedillo ya existían fuertes problemas de inseguridad y corrupción que se perpetuaron con Fox, Calderón y Peña. Solo basta con leer o releer “El Laberinto de la Soledad”, escrito hace ya casi 70 años, que continúa desnudando a la sociedad mexicana actual.

Las problemáticas que se han establecido en la agenda pública durante los últimos días y semanas, muestran perfectamente la sinrazón de la violencia como forma de protesta en el contexto nacional.

Nadie niega la gran problemática de los feminicidios, ni tampoco la opacidad en la actuación de las autoridades, sin embargo, debemos entender que no podemos pedir un cambio de paradigma en la sociedad enfrentándonos los unos contra los otros, no son mujeres contra hombres, por el contrario es una sociedad qué creció siendo violenta, violentada.

La única cura a este mal de la inseguridad es la unión ciudadana, denunciar los actos de corrupción, pero no participar de ellos, por ejemplo; apoyar a las personas y comunidades que lo necesitan, evitar el influyentismo, la irregularidad, cerrar el paso a los delincuentes con un frente común.

La violencia de género no se va a resolver por decreto marchando en las calles, se va a erradicar formando hombres y mujeres íntegros que puedan acceder a un buen nivel de vida, que se logrará con un desarrollo conjunto de todos los sectores sociales.

Por el contrario, la división solo beneficia a unos pocos, esos que se aprovechan del dolor humano hasta para hacer negocio, y en México el mejor negocio es la política.

Esa política sucia que no le importa reproducir mil veces una imagen de una mujer desfigurada para evidenciar el error del contrincante, esa política que no se cansa de poner el dedo en la llaga para sangrar a la sociedad.

La división es la verdadera amenaza de los mexicanos y vamos perdiendo la batalla en una espiral descendente.

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