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Publicado en OPINIÓN

La Línea Rota

Martes, 10 Marzo 2020 14:24 Escrito por  Francisco Paredes

Los últimos días he hablado con muchas mujeres sobre la violencia que viven día a día. Hembristas, feministas radicales, feministas moderadas, mujeres de carne y hueso que luchan todos los minutos de su inacabable día por darle a sus hijos un mejor futuro. Todas coinciden en que la violencia de género que sufren las mujeres mexicanas parece inacabable.

Poquísimas coinciden en que esta violencia va a terminar o se va a corregir con pintas, marchas y destrozos; es decir rompiendo el statu quo. Rechazan un cambio radical en estructura social y económica. Por el contrario, las menos, coinciden con la efectividad de la protesta social.

Las protestas de este domingo fueron históricas en todo México, una grata sorpresa que la ciudad de Toluca congregó (solo una estimación) a más de dos mil mujeres que protestaron, que plantaron cara a la violencia. Pudieron haber sido más, pero el “separatismo” impidió que otras expresiones se unieran a su voz.

Comprendo, aunque no comparto, su idea de segregarse de la figura “patriarcal”, sin embargo, la historia nos muestra que el camino hacia un cambio es la inclusión y no la repulsión. No solo como hombres y mujeres, como mexicanos no hemos aprendido de nuestros errores. Olvidamos que la democracia mexicana no es de mayorías, hoy y desde hace poco más de 100 años gobierna la primer minoría, la cual, se mantiene como un bloque sólido, ya sea por conveniencia política o económica, el bloque gobernante no se ha fracturado y los tiempos se acortan para encontrar un punto de unidad para presionar realmente un cambio.

Para modificar el país, para cambiar la condición de violencia que se vive en las calles mexiquenses es necesaria la unidad, no solo de las mujeres, sino de toda la sociedad, y definitivamente eso se consigue sin vandalismo.

Las más de dos mil mujeres que se congregaron en Toluca el domingo, no son suficientes para impulsar un cambio, no son, en cantidad, representativas de una población de más de 8 millones de mujeres del Edomex, de ahí la necesidad de impulsar la inclusión para poder presionar un verdadero cambio y mejores condiciones de seguridad para mujeres y para todos los ciudadanos mexiquenses.

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