Tres Pm

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Publicado en OPINIÓN

La Línea Rota

Martes, 30 Junio 2020 10:52 Escrito por  Francisco Paredes

Silencio cómplice

La justificación siempre es la misma: que el Estado de México es la entidad más poblada del país; sin embargo, lo cierto es que la violencia contra la mujer, y especialmente la violencia feminicida, no tiene control ni fecha de caducidad, se encuentra permanentemente en “semáforo rojo”.

Alondra, una joven de 15 años, debió vivir un infierno antes de morir, comprobando que el Estado de México es la entidad más peligrosa para ser mujer en todo el país.

Lo experimentado por ella y sus padres es indescriptible, la violencia, la saña con la que fue asesinada; pareciera que el crimen no fue cometido por otro ser humano. A tal grado que hasta su propio padre se negó a identificarla, debido a las lesiones que presentaba la muchacha.

El error de Alondra fue haber asistido junto con su prima a una fiesta para divertirse, como cualquier joven de su edad; pero todos le fallamos; la sociedad, los gobiernos, las autoridades, al ser incapaces de brindarle las condiciones de seguridad adecuadas para salir de su casa y acudir a una reunión. Todos, sin excepción, le hemos fallado a Alondra, pero también a cientos de mujeres que no regresaron a casa para ver amanecer un día más.

En medio de la emergencia sanitaria, y debido al grado de violencia que se vive en el Edoméx, el asesinato de Alondra pasó casi desapercibido; no hay marchas exigiendo justicia ni desplegados feministas reclamándole al gobierno mejorar las condiciones de seguridad; no hay obituarios en medios de comunicación ni esquelas de luto para la joven a quien le arrebataron violentamente la vida.

Alondra será un número más en la fría estadística de asesinatos de mujeres en el Estado de México, que ni siquiera podrá ser utilizado políticamente para apoyar a su familia, porque el sitio donde murió no está considerado entre los municipios bajo Alerta de Violencia de Género contra la Mujer, ni existen en él políticas públicas especiales para su atención. Tampoco habrán comunicados por parte de la dependencia encargada de la atención a las víctimas para notificar la asistencia a sus deudos, ni ha habido reacción alguna por parte de la Codhem para exigir celeridad en las investigaciones.

Alondra murió en silencio, el silencio cómplice de todos los mexiquenses, que no hemos exigido conjuntamente que se investigue con celeridad y se capture a los responsables de este tipo de crímenes. Tan sólo en la zona de Tenancingo han ocurrido tres con características similares en los últimos años.

Los padres de Alondra no esperan un hashtag en redes sociales, sino justicia y que en algún momento logren superar este atroz crimen del que también han sido víctimas.

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