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Publicado en OPINIÓN

La realidad de los trabajadores en tiempos de pandemia

Jueves, 15 Octubre 2020 09:28 Escrito por 

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geaografía (Inegi), publicados con fecha del 29 de abril de 2020, nos indican que, del total de la población de 15 y más años, 60.4% es económicamente activa (57.6 millones), y de este grupo, 96.6% (55.6 millones) está ocupada. 31.3 millones de personas se encuentran en el empleo informal, representando 56.2% de la población ocupada, de acuerdo con los resultados de la ENOE al cuarto trimestre de 2019.

Estos datos nos permiten apreciar el panorama desolador que vive la clase trabajadora, y si a eso sumamos que 12 millones 533 197 trabajadores, tanto formales, como informales, ganan un salario mínimo, es decir, 3 696 pesos mensuales, millones de personas, aun trabajando, viven en gran pobreza.

La precariedad que vive la gran mayoría de los mexicanos, se vio reflejada con mayor intensidad ante la pandemia causada por el coronavirus SARS-CoV-2, pues la pandemia afectó por igual a trabajadores formales e informales, dejando al descubierto que aún hay mucho por hacer en el ámbito laboral, y esto lo digo por lo siguiente:

Cuando se vivió la pandemia del 2009, causada por el virus de la influenza (AH1N1), no había ninguna regulación en la ley laboral que estableciera que los trabajadores podían, ante un evento como este, mantenersse en casa para evitar el contagio sin sufrir un perjuicio en su salario, por lo que se determinó aplicar la figura de paros técnicos en las empresas y trabajar de manera escalonada para evitar aglomeraciones en los centros laborales; pero, eso sí, cuando los trabajadores descansaban por la contingencia que vivía, no se les pagaban esos días. A quienes les fue mal, los mandaron a sus casas sin recibir pago alguno.

En el 2012 se hizo una reforma a la Ley Federal del Trabajo, pensando en regular este tipo de eventualidades, y se adicionó el artículo 42 Bis, que establece que ante una contingencia sanitaria se pueden suspender las labores. En el artículo 429, fracción IV, se indica el pago de un salario mínimo diario hasta por un plazo máximo de un mes en caso de una contingencia; sin embargo, ante la pandemia que actualmente vivimos, esta reforma quedó rebasada y evidenciada, ya que, si bien, hay millones que trabajan por un salario mínimo, también hay millones que ganan un poco más (cerca de 29 millones ganan hasta tres salarios mínimos, equivalentes a, aproximadamente, once mil pesos mensuales), por lo que al aplicar los artículos mencionados, los harían caer en una precariedad mayor al recibir un salario mínimo durante, máximo, un mes. Y lo peor es que al terminar ese mes, de continuar la pandemia, ya no recibirían ningún recurso.

Tal vez el Gobierno observó que la reforma del 2012 no protege realmente a los trabajadores, por lo que decidió no declarar una “contingencia sanitaria”, y aplicó la figura de “emergencia sanitaria”, en un intento por brindar certeza a los trabajadores de que no se les reduciría el salario ante la pandemia que vivimos actualmente; pero de poco sirvió dicha declaratoria, puesto que al no estar regulada la figura de “emergencia sanitaria”, poco caso hicieron los patrones a los acuerdos publicados en el Diario Oficial de la Federación, donde se indicaba la suspensión de labores por esta emergencia, sin afectar la economía de los trabajadores, y así evitar más contagios.

La realidad ha sido distinta para la clase trabajadora en esta pandemia, al menos para la gran mayoría. Los trabajadores en la informalidad no han tenido otra alternativa más que la de salir a trabajar casi todos los días para obtener cualquier ingreso que los ayude a sostenerse, sin importarles el riesgo de contagiarse y no contar con servicio médico como parte de una prestación laboral. La suerte de los trabajadores en la formalidad, ya sea que perciban salarios dignos o precarios, no ha sido mucho mejor. Muchos fueron enviados a casa, pero sin recibir el pago de sus sueldos; otros han continuado trabajando sin importarles a los patrones que puedan contagiarse, y otros más han sido despedidos so pretexto de que la pandemia no genera utilidades para las empresas.

Como siempre ha sucedido a lo largo de la historia, ante situaciones sociales difíciles, hoy, otra vez, la gran mayoría de las muertes las está aportando la clase trabajadora.

Es de gran importancia, y necesaria, una reforma de fondo que garantice realmente la protección de los trabajadores frente a acontecimientos como el que hoy estamos viviendo a causa del virus SARS-CoV-2, pues, de acuerdo con informes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la destrucción del medio ambiente y la invasión de los hábitats naturales por parte del ser humano hacen muy probable que, con mayor frecuencia, continuemos experimentando pandemias causadas por virus que emigran de los animales a los seres humanos.

¿O usted qué piensa?

LICENCIADO ENRIQUE MARTÍNEZ ZÁRATE
EGRESADO DE LA UNAM
ASESORÍA GRATUITA EN MATERIA LABORAL Y FAMILIAR POR MEDIO DE WHATSAPP: 5548674692
FACEBOOK: ENRIQUE MARTINEZ ZARATE