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Publicado en OPINIÓN

Mexicanos sin defensa

Domingo, 21 Junio 2020 22:59 Escrito por  Pedro Chuayffet

Los mexicanos están desamparados ante el peligro del enemigo silencioso. Las deficiencias de nuestro sistema de salud, producto de décadas de gobernantes corrompidos, se suman a la irresponsabilidad de líderes políticos y empresariales, cuya única prioridad es decidir en favor del capital, aunque ello nos guíe a dolorosas pérdidas totalmente evitables. No esconden su prisa por reabrir, por lograr que la gente salga a consumir, por dar a entender en su narrativa que, hoy por hoy, el riesgo corrido por los más vulnerables es de menor importancia al riesgo económico. Si no se lucha por la salud de los mexicanos no habrá recuperación financiera, si no se vence con responsabilidad a la pandemia se van a ocasionar dificultades gigantes.

Durante muchas décadas de corrupción, se edificó un sistema de salud público insuficiente para las amplias demandas de nuestra sociedad. Personal médico y mexicanos quedaron a merced de sanatorios insuficientes en medicamentos y material por la entorpecida burocracia y los negocios realizados a costa de la construcción de inmuebles y adquisición de fármacos. La corrupción del pasado y la falta de voluntad para corregir en el presente tuvo como consecuencia un país sin los recursos necesarios para enfrentar, desde sus instituciones, la emergencia sanitaria global. Sin los medios necesarios, la responsabilidad recae sobre los mexicanos, especialmente dirigentes políticos y empresariales.

Desafortunadamente, los mexicanos difícilmente han contado con alguien que defienda la salud, autoridades y privados parecen más preocupados por controlar a medias para abrir aunque nos incorporemos en estos momentos de crecientes riesgos. Todo aquél con más dinero y poder debe actuar con mucha mayor responsabilidad sobre nuestra sociedad, es inmoral la utilización de recursos y medios para satisfacer necesidades personales a pesar de los profundos costos sobre innumerables vidas.

Independientemente de la narrativa y las intenciones de quienes están apresurados por reactivar la economía a costa de la salud y la vida, los mexicanos como pueblo, debemos cuidarnos y ser solidarios. Salgamos únicamente si nuestras circunstancias lo demandan y tomando todas las precauciones necesarias, principalmente dando prioridad al uso del cubre bocas. De otra forma, si no hay necesidad, permanezcamos en casa y tomemos la decisión consciente de cuidar a nuestros compatriotas.

Las condiciones no son tan sencillas como para determinar si a nivel personal estamos dispuestos a tomar un riesgo individual, hasta que no haya un franco descenso de contagios cada salida significa arriesgar a quienes nos rodean y con quienes interactuamos, especialmente a aquellos con condiciones que los exponen y a todos los dependientes de nuestro sistema de salud. Como sociedad no podemos caer en complacencias, si aflojamos corremos el enorme riesgo de saturar los hospitales del país y ello significaría una tragedia.

Salir de casa es más que una determinación particular, es estar dispuesto a poner el peligro a todos nuestros compatriotas por prioridades que pueden esperar. El esfuerzo de hoy es la victoria de mañana, estemos dispuestos a salvar vidas desde casa a pesar de las indicaciones cupulares sin ningún vestigio de empatía. No podemos seguir a quien dirige en contra de nuestra salud y de la salud de quienes más queremos.

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