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Publicado en OPINIÓN

Nimiedades y Barbaridades

Jueves, 23 Julio 2020 20:40 Escrito por  G & C

Tras pocas semanas de dar por terminado el confinamiento ante la crisis sanitaria provocada por COVID-19, pareciera como si las autoridades le hubieran dicho a la población "salgan y hagan sus vidas tal y como estaban acostumbrados a hacerlas antes de la pandemia"; como si esta hubiese desaparecido ya. Pero no es así. La situación aún es difícil y se corren los mismos riesgos de contagiarse si no se aplican las medidas preventivas, sin importar el color en el que se encuentre el semáforo de alerta. Para nada una NIMIEDAD.

Peor aún, muchas personas piensan que, al pasar del semáforo rojo al naranja, ya pueden hacer las cosas del mismo modo en que acostumbraban a hacerlas; y tampoco es así. Hay especificaciones claras de lo que se puede o no hacer; lo principal es mantener el cuidado personal y el distanciamiento social, porque el virus sigue presente y atacando con la misma intensidad. BARBARIDAD.

Las autoridades de salud han advertido que, de darse un relajamiento ignorando las medidas, no se descarta un rebrote de posibles consecuencias aún mayores a las que estamos padeciendo. Y el Estado de México es donde mayor riesgo se corre. Por eso, es cuestionable el relajamiento y la falta de conciencia social por no continuar implementando los protocolos preventivos, evitando al máximo el contacto social y manteniendo distancia; pero muchos se siguen resistiendo. Hace dos semanas se observó una situación que ilustra ambas situaciones. En un paradero de autobuses, personal del Ayuntamiento de Toluca regalaba cubrebocas entre los usuarios del transporte público que no lo portaban. La mayoría de a quienes se les obsequiaron los guardaron en sus bolsas o, en definitiva, los tiraron; muy pocos los usaron. Esto, entre otras razones, forzó el uso obligatorio de cubrebocas en la capital mexiquense. No es una NIMIEDAD.

En Toluca, las autoridades municipales aplicaron políticas restrictivas en zonas de mucha afluencia, así como cortes a la circulación vehicular, con el propósito de evitar más contagios. Para muchos, esto fue una exageración, y buscaban otras rutas para llegar a los lugares bajo restricción. La ciudadanía no está siendo responsable ante la emergencia sanitaria, que ocurre a nivel mundial. El relajamiento marcado por el semáforo epidemiológico no es para que se retomen las actividades cotidianas que se hacían antes de la pandemia, sino para actuar con mayor responsabilidad ante el riesgo latente de un rebrote, con el incremento del número de casos y, por consiguiente, el disparo de la tasa de mortalidad.

Hay que sumar a lo anterior las opiniones en las redes sociales de quienes niegan la existencia del virus o se atreven a decir que la situación "no es tan grave", que están haciendo morir a la gente de miedo y depresión, no por el coronavirus; y decenas de historias absurdas que la gente asume como verdad y las lleva a la práctica. ¿Por qué esperar a tener un caso entre nuestros familiares para comprender cuán delicada es esta situación? Luego vendrán las lamentaciones, y las culpas en contra de las instituciones de salud.

Durante el relajamiento, hay que actuar con responsabilidad. No retomar las actividades sin ninguna medida de prevención; por el contrario, ser más responsables si en verdad queremos salir adelante de esta situación.