Tres Pm

SÍGUENOS EN REDES SOCIALES

Publicado en OPINIÓN

Subasta de la democracia

Domingo, 28 Junio 2020 21:55 Escrito por  Pedro Chuayffet

La política local está repleta de empresarios con intenciones de gobernar, sin absolutamente ningún mérito para hacerlo más que la capacidad de gastar excesivamente en promoción, producto de sus posibilidades económicas. Durante los últimos meses, los medios de comunicación se han llenado de la hueca forma de hacer propaganda a la perversión de la democracia: la plutocracia, esa forma de gobierno mediante la cual el poder se concentra en el poder económico.

En un país como el nuestro, de profundas desigualdades y debilidad institucional, no debe gobernar quien sustituye experiencia con capital, quien pretende llegar a billetazos o quien, sin pudor, tiene la intención de comprar una curul o un hueco de algún Ayuntamiento. En el Estado de México no se esconde la ambición por pervertir la política sin ninguna noción y con toda impunidad. Su inconsciencia les impide ver que a la política no se entra por ambición, tampoco por la vanidad de acumular méritos personales; se entra por verdadero patriotismo, por vocación de servicio y ganas de mejorar las condiciones de los vulnerados. Por la experiencia vivida en muchos lugares del país y del mundo, es preciso advertir que si el poder económico captura al poder político, verá por sus intereses financieros antes de velar por los de las mayorías.

Como sociedad debemos señalar la complicidad de los partidos políticos en esta subasta de nuestros valores democráticos. En lugar de funcionar como un filtro y guardianes de nuestras instituciones, se han convertido en comerciantes dedicados al remate de candidaturas para hacer más gordo su presupuesto. No podemos permitir que los partidos condenen al pueblo promoviendo con dinero a improvisados; no pueden ser cómplices de la llegada de individuos sin preparación ni experiencia, y sí con ganas de acumular más poder. Hay incluso postores de la iniciativa privada con señalamientos de corrupción y, a pesar de esto, algunos partidos reciben con los brazos abiertos su ambición y su inversión. Si pretenden ingresar al servicio público sin méritos y con dinero, admiten su desconocimiento de las mínimas nociones democráticas y validan el antiguo dicho que reza “el que paga para llegar, llega para robar”.

Para matizar este contexto, no sobra resaltar la importancia del empresariado y de la iniciativa privada, pues son cruciales para la generación de empleos y para asumir responsabilidades sociales en favor de la comunidad; una labor crucial para la edificación de una sociedad próspera. Lo
inmoral es que una minoría dentro del sector privado sea incapaz de admitir sus limitaciones para ingresar al servicio público y, a pesar de esa inconsciencia, pretendan hacerlo comprando voluntades entre la prensa y corrompiendo las entrañas de los partidos políticos.

Los mexicanos debemos conocer la importancia de quienes dan trabajo y, además, asumen su rol en beneficio de la sociedad, pero bajo ninguna circunstancia podemos premiar una ambición que acarrea consigo mayor concentración del poder, mayor debilidad institucional y una completa
perversión de la naturaleza política. Que exista responsabilidad en la ciudadanía y en los partidos políticos; que se abran huecos para quienes poseen los méritos, la preparación, trayectoria, los ideales, la honestidad y las ganas de servir. Es inmoral pretender comprar la voluntad de la gente
con una imagen fabricada a partir de contenidos promocionales ficticios; es querer acceder al gobierno engañando y mintiéndole a la población.

Como pueblo debemos defender nuestra democracia y evitar que haya gente capaz de comprarla junto con nuestra voluntad, instituciones y derecho a tener un gobierno capaz. No puede haber espacio para una subasta de nuestros valores democráticos, porque eso significaría otro trienio perdido para los más oprimidos y rezagados de la nación a manos de quienes, sin responsabilidad, consideraron una buena idea comprar un
cargo. Nuestra democracia no tiene precio, no está a la venta.

Etiquetado como