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Publicado en OPINIÓN

Sur mexiquense, el despojo consumado

Martes, 23 Marzo 2021 09:45 Escrito por  Francisco Paredes

Tras años de olvido el sur mexiquense se ha convertido en un feudo del crimen organizado. La problemática que viven los municipios sureños no se gestó en un año o un sexenio, tiene décadas de deterioro y complicaciones relacionadas con la producción y venta de estupefacientes, donde sus líderes se han enquistado y extendido como un cancer, un gobierno alterno que lo mira todo, lo controla todo.

El control que mantiene el crimen organizado en esta región no se debe a la presencia de un único “supervillano” que lo maneja todo, se deriva de un vacío de poder y gobernabilidad en esta región, del olvido, la pobreza que han dejado décadas de política y gobiernos vacíos, corruptos e indiferentes de las necesidades de sus habitantes.

Esta región tiene su señor feudal, Jhonny Hurtado Olascoaga, “El Pez”, líder de una de las últimas células de la Familia Michoacana, que ha hecho de la confluencia entre Michoacán, Guerrero y Estado de México, su fortaleza inexpugnable, desde donde controla no solo la producción de estupefacientes, también mineras, transportes, producción de alimentos, sitios comerciales y turísticos, pero también a los políticos que hacen las veces de títeres en los puestos de elección popular.

Este feudo fue tomado por “El Pez” a la fuerza, pero fue cedido indiferentemente por los gobiernos mexiquenses que hace décadas dejaron de voltear al sur mexiquense como un polo de desarrollo.

La masacre de Coatepec Harinas lo confirma, no hay capacidad de reacción oficial hacia esta región que podría incluir a más de 20 municipios mexiquenses, todos controlados desde las sombras por el crimen organizado y con la complicidad silenciosa de las autoridades.

Recuperar esta región no es una tarea simple, pues primero tendrán que terminar con uno de los líderes más importantes y discretos del narcotráfico mexicano y posteriormente detonar la economía lícita en esta región para atender las necesidades de una población ampliamente marginada.

Pensar que esta labor puede hacerse de forma inmediata es una mentira completa, pues el deterioro del tejido social es muy profundo, inclusive mucho más que en regiones metropolitanas, pues el crimen organizado suplantó en muchos terrenos las acciones que deberían corresponder a los gobiernos y a un costo muy elevado.

Lamentablemente la muerte de 13 policías de corporaciones estatales ocurrido la semana anterior terminará siendo en vano, porque no será hasta que la economía de esta región sea trascendental en el ámbito lícito, cuando los gobiernos volteen a ver el sur mexiquense y luchen realmente por recuperar la gobernabilidad, mientras tanto, esta zona permanecerá en el olvido, en la marginación y bajo el control de grupos que desafían abiertamente a las autoridades del Estado de México y de la Federación.

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