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Publicado en OPINIÓN

Trabajo decente

Jueves, 07 Enero 2021 00:01 Escrito por  Enrique Martínez Zárate

La globalización entró con una gran fuerza debido a los avances en la informática y las telecomunicaciones, pero también porque tanto países desarrollados como subdesarrollados abandonaron los modelos económicos basados en medidas proteccionistas y nacionalistas, para transitar hacia uno de apertura internacional, conocido como neoliberal o de libre mercado, lo cual propició la integración a escala mundial de los mercados de productos y de capitales.

El fenómeno globalizador ha potencializado el crecimiento en las naciones más desarrolladas y lo ha disminuido en las más pobres agudizando los problemas de desigualdad que ya existían.

La globalización trajo la liberalización del mercado de capitales y la flexibilización laboral, con lo que no sólo se alentó la inestabilidad del empleo, sino que también se suprimieron mecanismos protectores de la estabilidad del trabajador, México es un ejemplo de ello, pues desde la llegada al gobierno de Vicente Fox, intentó reformar la ley laboral en perjuicio de la clase trabajadora, pero fueron Calderón y Peña Nieto quienes lograron esa reforma a finales del 2012, dándole legalidad a la inestabilidad y precarizando el trabajo.

Con la flexibilización, la relación laboral, que antes de la globalización se orientaba al fortalecimiento del mercado interno, quedó desmantelada, ya que ahora la economía está orientada hacia el mercado externo, lo que provocó la fragmentación del tejido social del mundo del trabajo, y también fuertes desequilibrios en el mercado laboral. La flexibilización del mercado de trabajo, como bien lo dicen expertos “no es más que un intento apenas disimulado de demoler -en aras de 'la eficiencia económica'- conquistas que los trabajadores habían logrado a fuerza de muchos años de negociación y actividad política".

La mentada globalización ha traído también un nuevo tipo de trabajador industrial: se trata del justintime worker: el trabajador temporal, precarizado, con lo que se han reducido los empleos formales de manera significativa, para darle paso al crecimiento de los empleos temporales; además de que se redujo el poder del Estado y de los sindicatos.

La precarización laboral que con gran fuerza se ha visto presente dentro de esta globalización, es un conjunto de situaciones que configuran el déficit social, y se manifiesta claramente en la carencia de derechos laborales normados en la legislación. Por ejemplo, la ausencia de contrato y de prestaciones sociales, la prolongación de la jornada de trabajo sin la remuneración correspondiente y despido sin indemnización, entre otros, lo cual ha provocado la desintegración social.

El empleo precario puede adoptar diferentes formas, como el de tiempo parcial, el temporal, el eventual. También puede ser a través de contratos por tiempo determinado o por medio de agencias intermediarias. En la actualidad el trabajo precario puede estar presente tanto en las actividades económicas informales como en las formales.

En suma, lo que se observa con la globalización es que la riqueza que ha generado ha conducido a la concentración de los ingresos y la polarización social, es decir, a una mayor desigualdad.

Ante el deterioro de la calidad de vida de las personas y del medio ambiente, sufrido durante los años ochenta con la medidas implementadas por el modelo neoliberal, hubo muchas protestas sindicales, religiosas, de organismos no gubernamentales (ONG), de la OIT y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, y surgieron nuevas reflexiones sobre el desarrollo, entre ellas:
El trabajo decente, es una propuesta de la OIT, que impulsa el respeto a los derechos laborales en cada país, para con ello mejorar las condiciones de trabajo con el fin de que las personas logren desplegar sus capacidades para satisfacer sus necesidades en condiciones de equidad, libertad, seguridad y dignidad.

Por los efectos negativos que la globalización ha ocasionado en el ámbito laboral, la OIT lanzó en 1999 la propuesta de Trabajo decente, como una forma de promover la generación de empleos de calidad, que todas las personas en edad productiva debieran disfrutar, en contraposición a los trabajos precarios.

La OIT define el trabajo decente como el "trabajo digno y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad, en el cual los derechos son protegidos y que cuenta con remuneración adecuada y protección social". Haciéndose un llamado a la conciencia sobre la importancia de que las personas tengan un trabajo y que sea adecuado a sus necesidades humanas, con lo que se busca darle una dimensión más social a la globalización. La propuesta está centrada en cuatro objetivos estratégicos: a) la promoción y crecimiento del empleo; b) el respeto a los derechos laborales consagrados en la legislación laboral; c) la protección social contra las situaciones de vulnerabilidad y d) el fomento del diálogo social.

La OIT propone que, en el marco de la globalización, los países deben poner en primer plano el derecho a la justicia social y los derechos humanos y laborales reconocidos internacionalmente.

La noción de trabajo decente representa una ruptura con las condiciones laborales provocadas por la globalización económica, cuestiona las políticas de flexibilización laboral y permite incluir en el debate cuestiones como: el derecho al trabajo, la participación y la democracia sindical, los salarios justos, los derechos laborales y la protección social. Desde esta perspectiva, lo ético es tener acceso a un trabajo y que éste sea decente, es decir, que garantice las condiciones materiales necesarias que el empleo debe generar: salud, alimentación y vivienda, así como las condiciones humanas esenciales: educación, recreación y cultura

El fenómeno de la globalización ha aumentado la desigualdad debido a los efectos de las políticas neoliberales y a la aplicación de la propuesta de políticas públicas del Consenso de Washington, beneficiando al capital y perjudicando a los trabajadores.
En sentido contrario, la propuesta de política pública del trabajo decente de la OIT traza objetivos para avanzar hacia la construcción de sociedades más justas y humanitarias, que logren crear los entornos estructurales e institucionales capaces de brindar mayor igualdad de oportunidades para todas las personas.

La idea de trabajo decente representa un piso, pero no un techo; es un mínimo. Incluye principios y derechos definidos como fundamentales, y por ello comunes a todos los seres humanos.

La propuesta del trabajo decente de la OIT es de suma importancia, pues constituye una convocatoria de política pública que debe ubicarse en el centro de las políticas económicas de todos los países; es decir, avanzar hacia el objetivo de trabajo decente puede favorecer simultáneamente el desarrollo humano, evitando basar el desarrollo en cualquier tipo de empleo y mucho menos en el precario, sino por el contrario, de tipificar el decente, que se dinamiza con el crecimiento económico reproduciendo los aspectos que dignifican la calidad humana.

La población ocupada que ingresa al rango del trabajo decente tiene las oportunidades para desplegar sus capacidades y competencias en condiciones dignas, tanto en ingresos como en prestaciones sociales y, en consecuencia, de tener acceso a la educación, la salud y a una vida que dignifique la trayectoria personal y las relaciones laborales de la sociedad, por lo que, si se quiere promover el desarrollo equitativo, sustentable y democrático se requiere impulsar políticas institucionales como la de promover el trabajo decente, así como más participación del Estado en el fomento al empleo y respeto a los derechos laborales.

Por lo tanto el trabajo decente busca expresar lo que debería ser, en el mundo globalizado, un buen trabajo o un empleo digno. No es decente el trabajo que se realiza sin respeto a los principios y derechos laborales fundamentales, ni el que no permite un ingreso justo y proporcional al esfuerzo realizado, sin discriminación de género o de cualquier otro tipo, ni el que se lleva a cabo sin protección social, ni aquel que excluye el diálogo social y el tripartismo.

La OIT establece que “Es fundamental que hombres y mujeres tengan oportunidad de conseguir un empleo productivo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana para lograr la erradicación del hambre y la pobreza, el mejoramiento del bienestar económico y social de todos, así como una globalización plenamente incluyente y equitativa.
El trabajo ha sido, es y será componente sustantivo del contrato social que sustenta la gobernanza de las sociedades. Por ello, los cimientos de la paz mundial se refuerzan al crearse más oportunidades de trabajo decente.”

En México falta mucho por hacer, pero hay señales de que se quiere ir en el sentido contrario de la precarización; aumentar el salario mínimo como se está haciendo y quitar o reducir al mínimo el outsourcing; son buenas señales a favor de un mejor futuro de los trabajadores, sin embargo la clase trabajadora debe seguir trabajando para fortalecer más su organización de una forma más amplia, no por sectores.  

¿O usted qué piensa?

LIC ENRIQUE MARTÍNEZ ZÁRATE
EGRESADO DE LA UNAM
ASESORÍA GRATUITA  EN MATERIA LABORAL Y FAMILIAR
POR MEDIO DE: WHATSAPP: 5548674692
FACEBOOK: ENRIQUE MARTINEZ ZARATE