Yeso, resina, pintura, pinceles y mucha fe son parte de los ingredientes con los que la familia Macedo mantiene vivo el oficio de la restauración y reparación de Niños Dios, una tradición que ha pasado de generación en generación en el municipio de Toluca.
Originarios de San Luis Obispo, los Macedo han dedicado su vida a este trabajo artesanal, convirtiéndose ya en la cuarta generación que preserva este legado familiar, donde la paciencia y el detalle valen tanto como la devoción.
Don Carlos Macedo, de 71 años, cabeza de la familia y propietario del negocio, se dijo orgulloso de continuar la herencia que le dejaron sus padres y abuelos, y aún más de ver a sus hijos seguir el camino.
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“Es una satisfacción muy grande ver que lo que te enseñaron sigue vivo. Esto no es solo trabajo, es tradición”, compartió.
Desde el pasado 20 de enero, la familia Macedo se instaló en el Jardín Zaragoza, junto a otros comerciantes de temporada, listos para recibir a los clientes que buscan reparar y vestir sus figuras rumbo al 2 de febrero.
De acuerdo con don Carlos, las ventas este año han sido positivas, resultado de la calidad y el cuidado que ponen en cada pieza.
“Ya la gente nos conoce, nos busca por el buen trabajo que hacemos, por los acabados y la pintura. Somos muy conocidos”, afirmó.
Los artesanos explican que la demanda de reparación de Niños Dios aumenta hasta en un 80% durante la temporada decembrina, siendo enero el mes clave, previo al Día de la Candelaria, fecha que marca el cierre del ciclo navideño con la vestimenta y bendición de las figuras.



