Una montaña escondida en una ladera de St. Johnsbury, Vermont (Estados Unidos), alberga un santuario único y poco conocido, el cual celebra el vínculo entre humanos y sus compañeros de cuatro patas.
Se trata de Dog Mountain, un destino emblemático para los amantes de los canes que buscan rendirles homenaje, al mismo tiempo de conectar con la naturaleza y disfrutar del arte.
Inaugurado hace 25 años por el artista local Stephen Huneck y su esposa Gwen, este parque ofrece a sus visitantes una serie de actividades que van desde caminatas entre bosques hasta estanques donde los animalitos pueden nadar libremente. De igual manera, cuenta con una galería de arte que exhibe obras inspiradas en diferentes mascotas e incluso una capilla especial decorada en su interior por miles de fotografías y notas, creando así un emotivo mosaico.
“Dog Mountain es un refugio que honra la profunda amistad y conexión entre los canes y sus dueños, convirtiéndose en un lugar de paz, arte y memoria para todos los que lo visitan”, afirma Pam McCann, directora de la galería.