En los últimos días, Chile ha sido víctima de voraces incendios que acabaron con cientos de hectáreas en las regiones sureñas de Ñuble y el Biobío. Sin embargo, lo que muchos no saben es que las mascotas también son víctimas de esta situación.
Por tal motivo, la Brigada Canina de la policía chilena, junto a equipos de voluntarios, se encuentran trabajando contrarreloj en el pequeño pueblo de Lirquén, la zona cero, para brindar los primeros socorros a aquellos ejemplares que fueron sorprendidos por las llamas.
“Nuestra principal función es ayudar a los animales que han sido rescatados, encontrados en los escombros, en la ceniza o que lograron huir con sus dueños pero sufrieron lesiones a causa de estos incendios y que necesitan primeros auxilios”, contó la veterinaria Angiella Scalpello, de la Policía de Investigaciones (PDI).

A bordo de una van, Scalpello y otros colegas atienden en una clínica improvisada a gatos y perros que llegan con bigotes y patas quemadas, sedientos o con conjuntivitis producto del vapor tóxico.
Ahí, los pacientes peludos reciben suero, seguido de un chequeo vital y vendajes, además de comida y bebida. En los casos más severos, son llevados a hospitales veterinarios de la región para su completa recuperación.

“Pese a que las llamas de los alrededores de Lirquén ya fueron controladas, el fuerte olor a ceniza y la fina niebla aún cubren sus calles. Mientras las autoridades contabilizan los daños y avanzan las labores de limpieza, se espera que más animalitos sean rescatados durante los próximos días”, indicó Scalpello.