Para nosotros los seres humanos, el viajar suele ir asociado al placer, a buenos recuerdos y a un gran disfrute; sin embargo, lo que muchos no saben es que lo mismo le puede ocurrir a los perros.
Según explica un nuevo artículo publicado en la revista 20Minutos, la combinación de un entorno seguro, conocido y predecible contribuye a que la mascota se relaje y disfrute, convirtiendo el coche en un espacio que despierta su curiosidad y les ofrece una aventura bajo control.
De hecho, la emoción que experimentan algunos ejemplares puede empezar incluso antes de subirse al vehículo, bastando un simple movimiento de llaves para que se posicionen expectantes ante la puerta.

Una vez arriba, el viaje resulta estimulante y positivo para la mayoría de canes, logrando reducir niveles de estrés y aportando un contexto de diversión controlada, el cual difícilmente puede replicarse en el día a día.
De acuerdo con los autores, uno de los factores determinantes para conseguir tal escenario es el maravilloso olfato de los perros. Su capacidad para recoger información a través de los aromas supera en millones de veces a la humana, y un coche en marcha se convierte en una sucesión constante de estímulos olorosos.
Así, cada tramo del recorrido, cada semáforo y hasta cada cambio en la ruta implica toda una nueva serie de olores que mantienen al animal en estado de alerta y un poco “hipnotizado” por ese mosaico que le permite interpretar el entorno en tiempo real.