La Real Academia Española define el rencor como un “resentimiento arraigado y tenaz”, el cual demuestra hostilidad persistente al recordar una ofensa, perjuicio o daño que alguien ocasionó en el pasado. Además, suele aparecer junto a un inevitable deseo de venganza.
Sin duda, como seres humanos, lo hemos sentido en mayor o menor medida en algún momento de nuestras vidas; sin embargo, lo que muchos no saben es que existen unos animales que igualan a las personas al momento de expresar dicha emoción.

Hablamos de los cuervos, un tipo de ave conocida por su extraordinaria inteligencia, misma que ya ha sido a prueba en múltiples estudios, siendo el último de ellos responsable de describir su densidad neuronal que da origen al rencor.
Para esta ocasión, la Universidad de Washington (Estados Unidos) decidió llevar a cabo un experimento curioso, peligroso y, seguramente, poco ético, donde el equipo involucrado se puso máscaras de Halloween mientras procedían a la captura y anillamiento de los córvidos salvajes que habitaban cerca de Seattle, con el objetivo de infundirles el mayor miedo posible.
Estos disfraces hicieron que el momento del rapto, acontecido en 2006, fuese especialmente traumático para los animales, a tal punto que 17 años después de lo ocurrido siguen emitiendo vocalizaciones de advertencia e, incluso, acosando a cualquier persona que portara un accesorio de Día de Brujas, sin importar el resto de su apariencia o la situación.
“Los cuervos son sumamente sensibles a las reacciones de sus semejantes, lo que les permite aprender de las experiencias de los demás. Esto, unido a su increíble capacidad para distinguir y recordar rostros y su aversión perpetua al agravio colectivo, fueron las claves para explicar un rencor tan duradero”, señaló Levin McGowan, uno de los autores del Laboratorio de Ornitología.