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Publicado en SALUD Y BIENESTAR

Consumo bulímico, compras podrían señalar un desorden emocional

Viernes, 15 Enero 2021 00:01 Escrito por 

Con las rebajas aumentan las compras compulsivas y en muchos casos también el denominado consumo bulímico o el consumo de productos que no dan respuesta a una necesidad real sino a una sensación o estímulo. Este término, según explica Buenaventura del Charco psicólogo sanitario y psicoterapeuta y profesor invitado de la Universidad de Granada, “hace referencia a un tipo de consumo que se caracteriza por los "atracones" a la hora de comprar y cuyo objetivo es buscar la sensación de comprar y la estimulación que esto provoca en lugar de hacerlo por necesidad o deseo real de los productos que se adquieren”. 

Se trata de un problema que ha ido en aumento en los últimos años. Un estudio de 2015 estimaba la prevalencia del consumo bulímico en torno al 1 y el 11,3%, aunque los expertos creen que el porcentaje actual es muy superior, sobre todo entre las mujeres. Como puede observarse, “la horquilla de afectación es muy amplia y esto se debe, fundamentalmente, a que casi todos hemos comprado de forma impulsiva o bulímica alguna vez”, pero no de forma continuada. 

Saber si estamos ante un consumidor bilímico no es fácil pero tampoco imposible. La clave está en saber identificar los signos de este problema y ver si realmente estamos ante un cuadro de este tipo. 

Una de las pistas está en la frecuencia. “Este tipo de consumo debe darse con relativa frecuencia y no porque nos calentemos alguna vez a la hora de comprar”, apunta el psicólogo.

Otro aspecto que hay que saber es que no se trata sólo de un problema que afecte al bolsillo de quien lo padece sino que también tiene un factor psicológico importante. Como señala Del Charco, el consumo bulímico “se produce para tapar emociones desagradables o, en otros casos, para gestionar el malestar y la ansiedad”.

Según el experto, “se parece a la forma en la que funcionan los atracones de las personas afectadas por un trastorno de conducta alimentaria que comen de forma impulsiva y desproporcionada. Más allá del fin de alimentarse o de disfrutar con la comida, este tipo de pacientes come como una forma de autorregulación psicológica, con una profunda sensación de descontrol y frecuentemente, de culpa o vergüenza tras el atracón”, describe el experto.

En el consumo bulímico ocurre más o menos lo mismo.

Este tipo de tratornos, “con frecuencia, son un escape inmediato a nuestro sufrimiento emocional. Sin embargo, suelen funcionar como una conducta evitativa ante los problemas, impidiéndonos a la vez resolver los mismos y en muchos casos, sumando aún más motivos para sentir esas emociones desagradables y por lo tanto volver a desear comprar para evitarlas y justificarlas”, indica el psiquiatra Mauricio Vaughande. Por ese motivo “es importante estar alerta a estas conductas, ya que en momentos difíciles de la vida, las compras compulsivas son una tentación para nuestro cerebro, usándolas como vía de escape y “regular” nuestro sistema emocional”.

Consumo bulímico o adicción a las compras

El consumo bulímico, según Del Charco, es diferente a la adicción a las compras. Es cierto que en ambas existe ese componente de impulsividad (aunque en la adicción el nivel de descontrol es muy superior)”, y también es cierto que en ambos casos se busca “tapar el malestar emocional con las sensaciones de las compras”, pero, a diferencia de la adicción a las compras, “en el consumo bulímico no hay una dependencia como tal”. Es decir, la vida de la persona que consume de esta manera no se ve "secuestrada por la conducta de comprar, de forma que su vida gire en torno a ello”. 

Lo importante en el consumo bulímico “no es la cantidad de compra o si se usa o no, sino el para qué se usa y la funcionalidad de esa compra, que lejos de ser la de adquirir un producto porque lo queremos o necesitamos, lo hacemos por el pequeño subidón que experimentamos al comprar y por la distracción que nos da como forma de tapar problemas personales, es decir, como una forma de escape”, apunta.

Perfil de consumidor bulímico

El consumo bulímico, según apunta Del Charco, “es más frecuente en mujeres que en hombres, ya que ellos realizan la misma función de tapar emociones o escapar del estrés a través de otro tipo de conductas”.
Además, aparece más en aquellas personas que tienen una peor capacidad de gestión emocional o una red de apoyo psicosocial más pobre (familia, amigos, relaciones en las que nos sentimos apoyados y no juzgados)  (los hombres realizan la misma función de tapar emociones o escapar del estrés a través de otro tipo de conductas). También ocurre con más frecuencia en aquellas personas que padecen de niveles de autoexigencia más altos”.