Hasta el pasado fin de semana, el principal foco de incendio forestal en la Patagonia argentina consumió aproximadamente 5 mil 500 hectáreas, situación que obligó la evacuación de decenas de personas que habitan las pequeñas comunidades de la región.
Según expertos, estos eventos extremos han puesto bajo presión tanto los sistemas oficiales locales como los comunitarios de combate del fuego. Y es que vale la pena recordar que hace apenas un año tuvieron lugar las peores llamas en la Patagonia durante las últimas tres décadas.

Debido a lo anterior, decenas de pobladores se unieron para trabajar sin cesar a fin de contener el incendio, el cual comenzó el pasado lunes 5 de enero en el balneario Puerto Patriada, localizado a unos mil 700 kilómetros de la capital Buenos Aires.

Desafortunadamente, estos esfuerzos no fueron suficientes para evitar que el fuego quemara miles de hectáreas de vegetación e incluso rodear la pequeña localidad de Epuyén, un destino encerrado entre un lago de origen glaciar y cerros poblados por bosques nativos.
“El Cambio Climático en la Patagonia está trayendo consigo temperaturas más altas y la reducción de la humedad. Esto, sumado al reemplazo de los bosques nativos por pinos, generan comportamientos del fuego más difíciles de enfrentar”, lamentó Hernán Ñanco, de la Brigada Nacional Sur del Servicio Nacional argentino de Manejo del Fuego.