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Publicado en EL BUEN COMER

Oaxaca reservorio de semillas milenarias

Miércoles, 17 Febrero 2021 00:01 Escrito por 

La Conabio inauguró un banco de semillas en un ejido de Oaxaca donde se encontraron restos de plantas con más de 10 mil años de antigüedad.

Desde hace 10 mil años, los mexicanos se alimentan de la milpa, un sistema agrícola basado en el cultivo de maíz, frijol y calabaza.

En América, los restos más tempranos de estas plantas domesticadas fueron encontrados en la cueva de Guilá Naquitz, ubicada en el actual territorio del ejido Unión Zapata, en Oaxaca, de acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

En su interior, se hallaron semillas con 10 mil años de antigüedad de cucurbitáceas, un grupo de plantas que comprenden a la calabaza, el melón, la sandía y el pepino.

Luego de miles de años, los habitantes de Unión Zapata todavía custodian vegetales nativos de la región, pero ahora a través de un banco comunitario de semillas, inaugurado este 2021 por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

¿Qué es un banco comunitario de semillas?

Un banco comunitario de semillas (BCS) es una iniciativa de comunidades campesinas o rurales para administrar de manera colectiva su reserva de semillas.

Son espacios que fomentan el intercambio de semillas entre los miembros de la comunidad, una práctica para evitar la extinción de variedades nativas ante los cambios del medio ambiente, cuenta Girmey López, experto en Oaxaca del proyecto Agrobiodiversidad Mexicana de la Conabio.

“Para que nuestras semillas vayan generando resistencia o capacidades (de adaptación) ante esos cambios ambientales, necesitamos cultivarlas.

Por eso es importante el intercambio, el cultivo constante y el resguardo local”, comenta el maestro en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural por El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR).

¿Cómo funciona el banco de semillas?

Un BCS está a cargo de un comité electo por los agricultores de la comunidad, que decide a quién donar o vender sus semillas. Pueden limitar la atención a campesinos locales o cooperar con otras comunidades para maximizar el intercambio.

Quienes reciben semillas se comprometen a devolver el doble de lo recibido al obtener su primera cosecha para que otros productores puedan aprovecharlas en el próximo ciclo agrícola.

“El banco te da un kilo, tú lo cultivas, lo cosechas y seleccionas la mejor semilla para regresar el doble de lo que el banco te dio”, precisa López.

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