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Publicado en CULTURA

¡Mexiquenses pioneros en huelgas!

Sábado, 29 Julio 2023 09:08 Escrito por 

La historia de la entidad mexiquense está repleta de muchas anécdotas, algunas de ellas curiosas, otras trascendentales y otras más notables, las cuales fueron un punto de inflexión en las luchas del pueblo mexicano. Enclavado en la zona metropolitana de la ciudad de México, el municipio de Nicolás Romero nos presenta una de esas historias fascinantes que marcaron un hito en su momento, pero que con el paso del tiempo quedaron en el olvido. Estamos hablando de la historia de la primera huelga obrera en todo el país.

Cabe señalar que cuando se hace mención a la lucha obrera, para el estudioso de la historia viene a la mente las conocidas huelgas de Cananea y Río Blanco, acontecidas durante el Porfiriato; sin embargo, varios pueblos del hoy municipio de Nicolás Romero lucharon por sus derechos laborales hace más de 160 años en las fábricas de La Colmena, Barrón y San Ildefonso. Si bien su lucha fue reprimida con dureza por la autoridad, su esfuerzo fue valioso para la posterior organización de la clase obrera mexiquense, por lo que bien vale la pena rescatar su historia.

Pueblo de la Colmena, Nicolás Romero

 

Todo comenzó en 1846 cuando los hermanos Archibald y Curtbert Hope, además del empresario norteamericano Edward. M. Keon, se aliaron para construir un complejo textil como los que abundaban en Europa. Fue en el municipio de Monte Bajo, actuales Nicolás Romero y Atizapán, donde los hermanos Hope aprovecharon los territorios de varias haciendas y los afluentes de los ríos cercanos para iniciar su empresa en México. De esta manera nació la primera fábrica de textiles Molino Viejo en 1846, muy pronto denominada como “La Colmena”. Tiempo después los empresarios fundarían en 1847 la fábrica de San Ildefonso y en 1852 la de Barrón, todas en el actual municipio de Nicolás Romero, Estado de México.

Fábrica de La Colmena, Ca. 1910. Fototeca Nacional INAH

 

El establecimiento de las nuevas industrias irrumpió de manera abrupta en el paisaje rural del apacible municipio de Monte Bajo. Cientos de hombres se sumaron como fuerza de trabajo a las nuevas factorías, lo anterior originó que alrededor de las fábricas se establecieron colonias de obreros y sus familias, las cuales desarrollaron un estilo de vida alrededor de sus centros de trabajo. En cuanto a la producción, la famosa “Trinidad del hilo”, integrada por los complejos de La Colmena, San Ildefonso y Barrón, se convirtió en uno de los corredores textiles más importantes del país. De acuerdo con cifras de la época, a través de 481 telares y 7944 husos en actividad, La Colmena produjo 31,500 piezas de manta y 295,450 libras de hilaza en 1850.

Fábrica de San Ildefonso, Nicolás Romero. Ca 1940 Fototeca Nacional INAH

 

El auge económico y la bonanza material no llegaron a todos los habitantes de Monte Bajo, sino a unos cuantos empresarios, técnicos y funcionarios adscritos a las fábricas. Los obreros de la “Trinidad del hilo” estaban sometidos a unas condiciones de trabajo adversas e infrahumanas: jornadas laborales de más de 14 horas, retención de salarios por sanciones, abusos en las tiendas de raya, la disminución de su sueldo debido a la crisis en la industria textil y altas rentas que debían de pagar por el uso del suelo cercano a la fábrica. De esta manera, el 10 de junio de 1865 estalló la primera huelga organizada de obreros en Monte Bajo, la cual demandaba:

“…contra la desocupación de más de 50 obreros y los embargos de sus miserables salarios semanales por las Tiendas de Raya y finalmente, contra el nuevo horario fijado para las labores, que era de: 5 de la mañana a las 6:45 de la tarde, para las mujeres, y de las 5 de la mañana a las 7.45 de la tarde para los hombres”.

Fábrica de Barrón. Parte de la Trinidad del Hilo, Ca 1940 Fototeca Nacional INAH

 

Ante la condena y prohibición de la huelga por parte de los administradores de las fábricas y del ayuntamiento de Monte Bajo, los obreros organizados mandaron un manifiesto a las autoridades imperiales con la esperanza de una conciliación pacífica. Encabezados por el emperador Maximiliano de Habsburgo, la reacción de los funcionarios fue sumamente hostil. El día 19 de junio de 1865 se presentó Eulalio Núñez, jefe político de Tlalnepantla, a las instalaciones de La Colmena con 25 hombres armados. Núñez ordenó a sus hombres disparar a los huelguistas y tomó posesión de la fábrica, en la reyerta se dice que hubo cuatro heridos de gravedad y 50 fueron hechos prisioneros.

Jóvenes en visita guiada al Museo de la Fábrica de San Ildefonso. Colección particular.

 

En la lógica imperial no había lugar para las huelgas y disturbios, por lo cual los prisioneros fueron llevados atados con una cuerda a Tlalnepantla, donde posteriormente se les remitió a Tepeji del Río. De esta manera las autoridades mostraban su inflexibilidad en cuanto a las peticiones de los trabajadores. La huelga de 1865 no fue el único conflicto que tuvieron esas fábricas ni tampoco acabó con la producción. En el siglo XIX y parte del siglo XX “la Trinidad del hilo” adquirió fama y notoriedad. De acuerdo con algunas fuentes, las prendas y paños de las fábricas de La Colmena, Barrón y San Ildefonso se vendían en tiendas de la capital, entre ellas el prestigioso Palacio de Hierro, lugar donde compraba su vestimenta la élite porfirista.

Placa Conmemorativa de 170 años de la fábrica de San Ildefonso.

 

Durante el siglo XX las fábricas de Nicolás Romero vivieron un proceso de transformación, crisis, baja de calidad y cambio de dueños que afectó de manera directa su producción y la vida de sus trabajadores. Actualmente, La Colmena cambió las telas por el cartón; la fábrica de Barrón se dedica a la comercialización de plástico; la fábrica de San Ildefonso aún le es fiel a su tradición textilera de más de 170 años y continúa en funcionamiento con un pequeño museo histórico en sus instalaciones. Trabajadores van y vienen, pero queda en la memoria mexiquense la primera huelga obrera que fue de vital importancia, ya que demostró el poder y la capacidad de organización que tenían los obreros mexiquenses para defender sus derechos laborales.

Por Juan Manuel Pedraza, historiador por la UNAM

(El prof. Juanito)

Para saber más:

García M. (1996) El movimiento obrero en el Estado de México, México, UAEM.
Sánchez C. (2017) Los pueblos obreros de La Colmena, Barrón y San Ildefonso: reivindicación y cultura obrera en Nicolás Romero, Estado de México, 1847-1929, México, INAH.
Vargas G. (2013) La Trinidad del Hilo y del papel, México, UNAM-IIH.

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